Porque la derecha debe ganar

Cinco Vidas por una Ficha

In Opinión on 21 diciembre 2009 at 1:28 AM

El sicariato es un tema que está terriblemente interconectado con la voluntad de poder y con el desprecio por la vida, sus orígenes en el fondo del alma humana pudieran ser objeto de discusión al nivel filosófico. En el plano común y en nuestro pais, la realidad, nos indica que todos estamos expuestos ante este flagelo, no hay un solo hondureño que no haya tenido contacto al menos indirecto con alguien que haya sido objeto de este mal.

Cuanto vale una vida en Honduras?. El magnánimo tiempo que nunca perdona se toma 70, 80 o hasta 90 ó 100 años en cegar una vida, sin embargo otro ser humano puede cortar el futuro de alguien por el precio de un celular de Lps. 500.00 o hasta por menos.

El sicario es un tipo frío, con un corazón endurecido, que pudiera pensar un hombre cuyo lugar de trabajo es al precipicio de la muerte.

El costo humano y material que general el sicariato es incalculable, por sus dimensiones es un tema que tiene inclusive un efecto indirecto en el producto interno bruto de la nación, cuantos guardaespaldas se pagan, cuantos vehiculos se blindan, cuantos hogares quedan sin sustento, cuantos hijos quedan sin padres, cuanto se gasta en hospitales.

Cuanto se desgasta el alma colectiva del pueblo hondureño en cada ocasión que las pagínas de los periódicos se tiñen con sangre inocente. Por qué un criminal puede portar un arma sin miedo de la justicia y un ciudadano que quiere defenderse debe de temerle a la autoridad?. Por qué cualquier persona puede tener acceso a la información bancario del ciudadano común, pero existe secreto bancario para los que se prestan a lavar el dinero sucio del narcotráfico? Por qué se prohibe a los habitantes de las colonias poner puntos de control vehicular para resguardar la entrada a sus viviendas, cuando sin embargo miles de kilos de droga cruzan a diario por cielo tierra y mar sin que nadie diga ni haga nada?

En Honduras la justicia es una serpiente que muerde los pies del que se rige por la ley, pues en Honduras una vida tiene el precio de una medida de dulce de alfiñique, como decía mi mamá, que en su niñez se recocijaba al encontrar una moneda de 2 centavos, pues el confitero le entregaba cinco dulces por el pedazo de cobre, hoy en nuestra Honduras, la tristeza se entrega con la misma medida que los dulces de antaño.

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